Los santos son hombres o mujeres distinguidos en las diversas tradiciones religiosas por sus supuestas relaciones especiales con las divinidades. Estas relaciones conducen a una especial distinción de los sujetos por sus cualidades en especial morales, y este sentido se preserva en tradiciones espirituales no necesariamente teístas. La influencia de un santo supera el ámbito de su religión cuando la aceptación de su moralidad adquiere componentes universales: por ejemplo, es el caso de Teresa de Calcuta o de Gandhi, y, en general, al menos hasta cierto punto, de todos los fundadores de las grandes religiones.